domingo, 31 de enero de 2010

LA RESTAURACIÓN DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS


DEVUELTA LA LIBERTAD, LA COMPAÑÍA FLORECIÓ CON NUEVO VIGOR

Pío VII había resuelto restaurar la Compañía durante su cautividad en Francia; y tras su vuelta a Roma lo hizo así con poco retraso, el 7 de Agosto de 1814, por la Bula "Solicitudo omnium ecclesiarum", y por ella, el general en Rusia, Tadeusz Brzozowski, adquirió jurisdicción universal. Después del permiso para continuar dado por Pío VI, la primera congregación rusa había elegido como vicario general a Stanislaw Czerniewicz (17 de Octubre de 1782-7 de Julio de 1785), que fue sucedido por Gabriel Lenkiewicz (27 de Septiembre de 1785-10 de Noviembre de 1798) y Franciszek Kareu (1 de Febrero de 1799-20 de Julio de 1802). A la recepción del Breve "Catholicae Fidei" de 7 de Marzo de 1801, su título fue cambiado de vicario general a general. Le sucedió Gabriel Gruber (10 de Octubre de 1802-26 de Marzo de 1805) y fue seguido por Tadeusz Brzozowski (2 de Septiembre de 1805). Casi simultáneamente a la muerte de este último, el 5 de Febrero de 1820, los rusos, que habían expulsado a los jesuitas de San Petersburgo en 1815, los expulsaron de todo el país.

Parece una notable providencia que Rusia, contrariamente a todo precedente, hubiera protegido a los jesuitas justo cuando todas las demás naciones se volvían contra ellos, y volvieran a su hostilidad normal cuando los jesuitas empezaban a encontrar tolerancia en los demás lugares. A la muerte de Brzozowski, el Padre Petrucci, el vicario, cayo bajo el influjo del aún poderoso partido anti-jesuita de Roma, y propuso alterar algunos puntos del Instituto. La vigésima congregación general juzgó con severidad sus propuestas, lo expulsó de la orden, y eligió al Padre Luigi Fortis (18 de Octubre de 1820-27 de Enero de 1829); le sucedió Jan Roothaan (9 de Julio de 1829-8 de Mayo de 1853) y le siguió Pieter Beckx (vid.) (2 de Julio de 1853- 4 de Marzo de 1887). Anton Maria Anderledy, vicario general desde 11 de Mayo de 1884, se convirtió en general a la muerte de Beckx, y murió el 18 de Enero de 1892; Luis Martín (2 de Octubre de 1892-18 de Abril de 1906). El Padre Martín comenzó una nueva serie de historias de la Compañía, que habían de basarse en los crecientes materiales ahora disponibles, y tratar de muchos problemas por los que los antiguos analistas, Orlandi y sus sucesores, no habían mostrado curiosidad. Han aparecido volúmenes de Astrain, Duhr, Fouqueray, Hughes, Kroess, Tacchi-Venturi. El actual general Franz Xaver Wernz, fue elegido el 8 de Septiembre de 1906. Aunque los jesuitas del Siglo XIX no pueden exhibir una lista de mártires tan brillante como la de sus predecesores, las leyes de persecución aprobadas contra ellos sobrepasan en número, extensión y continuidad a las que estuvieron vigentes en generaciones anteriores. La práctica exclusión de la enseñanza universitaria, la obligación del servicio militar en muchos países, las masivas confiscaciones de la propiedad religiosa, y la dispersión de doce de sus más antiguas y en un tiempo más florecientes provincias son obstáculos muy serios para las vocaciones religiosas. En una orden de enseñanza tales golpes pesan mucho. La causa del problema se ha debido generalmente a esa propaganda de irreligión que se desarrolló durante la Revolución y aún sigue activa a través de la Masonería en aquellas tierras en que la Revolución arraigó.

Esto se ve claramente en Francia. En ese país, la Compañía empezó en 1815 con la dirección de algunos petits séminaires y congregaciones, y dando misiones. Fueron atacados por los liberales, especialmente por el Conde de Montlosier en 1823, y sus escuelas, una de las cuales St.-Achuel ya tenía 800 estudiantes, fueron cerradas en 1829. La Revolución de Julio (1830) no les trajo alivio; pero en la epidemia de cólera en 1832 los Padres destacaron y así empezaron a recobrar influencia. En 1845 hubo otro ataque de Thiers, que provocó la respuesta de Ravignan. La revolución de 1848 los envió al principio al exilio de nuevo, pero las medidas liberales que se sucedieron, especialmente la libertad de enseñanza, les permitieron volver y abrir muchas escuelas (1850). En los últimos días del Imperio, surgieron mayores dificultades, pero con el advenimiento de la Tercera República (1870), estas restricciones se levantaron y el progreso continuó, hasta que, tras unas medidas amenazadoras en 1878, vino el decreto de 29 de Marzo de 1880, promulgado por M. Jules Ferry. Esto produjo una nueva dispersión y la sustitución del personal de los colegios jesuitas por maestros no religiosos. Pero el gobierno francés no insistió en sus decretos, y los Padres volvieron gradualmente; y antes de final de siglo sus casas y escuelas en Francia eran tan prósperas como siempre. Luego vino la contundente ley de Asociaciones de M. Waldeck-Rousseau, que condujo a nuevas pero no completas dispersiones y a la reintroducción de personal no religioso en los colegios.

El derecho de la orden a mantener la propiedad fue también violentamente suprimido; y, por un refinamiento de crueldad, toda propiedad sospechosa de ser poseída por una congregación puede ahora ser confiscada, salvo que se pruebe que no es así poseída. Otros artículos de esta ley penalizan cualquier reunión de los miembros de una congregación. La orden está sujeta por una mano de hierro de la que no hay escapatoria posible, humanamente hablando. Por el momento sin embargo, la opinión pública desaprueba su rígida ejecución, y hasta ahora pese a todos los sufrimientos, a la dispersión de todas las casas, la confiscación de iglesias y la pérdida de prácticamente toda la propiedad y las escuelas, las cifras de la orden se han mantenido, más bien aumentado ligeramente, y así también las oportunidades de trabajar, especialmente en la literatura y la teología, etc.

En España el curso de los acontecimientos ha sido similar. Vuelta a llamar por Fernando VII en 1815, la Compañía fue atacada por la Revolución de 1820; y veinticinco jesuitas fueron asesinados en Madrid en 1822. Los Padres, sin embargo, volvieron después de 1823 y tomaron parte en la dirección de la escuela militar y el Colegio de Nobles de Madrid (1827). Pero en 1834 fueron de nuevo atacados en Madrid, catorce fueron muertos y toda la orden fue expulsada el 4 de Julio de 1835, por un ministerio liberal. Después de 1848 empezaron a volver y se les restableció tras el Concordato de 26 de Noviembre de 1852. Con la Revolución de 1868 fueron de nuevo expulsados (12 de Octubre), pero tras unos años se les permitió volver y desde entonces han hecho grandes progresos. En el momento actual, sin embargo, les amenaza otra expulsión (1912). En Portugal, los jesuitas fueron llamados de vuelta en 1829, de nuevo dispersados en 1834; pero después volvieron. Aunque no estaban formalmente autorizados por la ley, tenían un gran colegio y varias iglesias, de los cuales, sin embargo, fueron expulsados en Octubre de 1910, con gran violencia y crueldad.

En Italia fueron expulsados de Nápoles (1820-21) pero en 1830 fueron admitidos en Lombardía. Expulsados por la Revolución de 1848 de casi toda la península, pudieron regresar cuando se restauró la paz, excepto a Turín. Luego con el gradual crecimiento de la Italia unida fueron poco a poco suprimidos de nuevo por la ley en todas partes, y finalmente en Roma en 1871. Pero aunque formalmente suprimidos e inhabilitados para tener escuelas, excepto a muy pequeña escala, la ley está redactada de forma que no ejerce presión en todos los puntos, ni es a menudo puesta en vigor con aspereza. Las cifras no descendieron, y las actividades se incrementaron. En Roma tienen a su cargo, inter alia, la Universidad Gregoriana, el "Institutum Biblicum", y los Colegios Germánico y Latino-Americano.

De las Provincias germánicas, la de Austria puede decirse que ha sido reanudada por la inmigración de muchos Padres polacos de Rusia a Galitzia en 1820 y se fundaron colegios en Tarnopol, Lemberg, Linz (1837), e Innsbruck en 1838, en la cual fueron asignados a la Facultad teológica en 1856. La provincia alemana propiamente dicha sólo pudo hacer fundaciones al principio en Suiza en Brieg (1814) y Friburgo (1818 ). Pero tras el Sonderbund, fueron obligados a salir, siendo entonces 264 en número (111 sacerdotes). Ahora pudieron abrir varias casas en las provincias del Rhin, etc., haciendo constantes progresos hasta que fueron echados durante el Kulturkampf de Bismarck (1872), cuando sumaban 755 miembros (351 sacerdotes). Ahora cuentan con 1150 (con 574 sacerdotes) y son conocidos en todo el mundo por sus excelentes publicaciones.

Los jesuitas belgas no pudieron volver a su país hasta que Bélgica se separó de Holanda en 1830. Desde entonces han prosperado sobremanera. En 1832 cuando se convirtieron en una provincia separada, sumaban 105; en su jubileo de los 75 años en 1907, ascendían a 1.168. En 1832, dos colegios con 167 alumnos; en 1907, 15 colegios con 7.564 estudiantes. Las Congregaciones Marianas, originalmente fundadas por un jesuita belga, aún florecen. En Bélgica, 2.529 de tales congregaciones se han agregado a la Prima Primaria de Roma, y de estas, 156 están bajo dirección jesuita. Para no decir nada de las misiones y de los retiros a conventos, diócesis, etc., la provincia tenía seis casas de retiro, en la que se dieron 245 retiros a 9.840 personas. Bélgica sostiene las misiones extranjeras de Bengala Oriental y la diócesis de Galle en Ceilán. En la jungla de Chota Nagpur, comenzó, en 1887, un asombroso movimiento de aborígenes (Kôles y Ouraons) hacia la Iglesia, y los católicos en 1907 sumaban 137.120 (esto es, 62.385 bautizados y 74.735 catecúmenos). Más de 35.000 conversiones se han hecho en 1906, debido a la penetración del Cristianismo en el distrito de Jashpur. Aparte hay excelentes colegios en Darjeeling y en Kurseong; en Candy en Ceilán los jesuitas tienen a su cargo el seminario mayor pontificio para educar al clero nativo de toda la India. En total tienen 242 iglesias, capillas, o puestos, 479 escuelas, 14.467 estudiantes, con unos 167.000 católicos, y 262 jesuitas, de los que 150 son sacerdotes. Los Padres belgas tienen también una misión floreciente en el Congo. En los distritos de Kwango y Stanley Pool, que comenzó en 1893; en 1907, los conversos ya sumaban 31.402.

En ningún sitio lograron los jesuitas pasar más fácilmente los problemas inevitables al periodo intermedio que en la Inglaterra conservadora. El colegio de Lieja siguió formando a sus estudiantes en la tradición antigua, mientras los obispos ingleses permitían a los ex-jesuitas mantener sus misiones y una especie de disciplina colectiva. Pero hubo dificultades en el reconocimiento de la orden restaurada, para que esto no impidiera la Emancipación, que continuó en la duda durante tantos años. Finalmente León XII, el 1 de Enero de 1829, declaró la vigencia en Inglaterra de la Bula de restauración. Tras esto la Compañía creció, lentamente al principio, pero más rápidamente después. Tenía 73 miembros en 1815, 729 en 1910. Los colegios principales son Stonyhurst (St.Omer, 1592, trasladado a Brujas, 1762, a Lieja, 1773, a Stonyhurst, 1794); Mount St. Mary (1842); Liverpool (1842); Beaumont (1861); Glasgow (1870); Wimbledon, Londres (1887); Stanford Hill, Londres (1894); Leeds (1905). En 1910, la provincia tenía en Inglaterra y Escocia, aparte del habitual noviciado y casas de estudio, dos casas para retiros, 50 iglesias o capillas, atendidas por 148 sacerdotes. Las congregaciones ascendían a 97.641; bautismos, 3.746; confesiones por Pascua, 844.079; Comuniones, 1.303.591; conversiones, 725; extremaunciones, 1.698; matrimonios, 782; niños en escuelas elementales, 18.328. La misión de Guayana (19 sacerdotes) tiene a su cargo unas 45.000 almas; la misión de Zambesi (35 sacerdotes), 4.679 almas.

Había 24 ex-jesuitas en Irlanda en 1776, pero para 1803, sólo dos. De estos, el Padre O'Callahan renovó sus votos en Stonyhurst en 1803, y él y el Padre Betagh, que fue finalmente el último superviviente, tuvieron éxito al encontrar algunos excelentes postulantes que hicieron su noviciado en Stonyhurst, sus estudios en Palermo, y volvieron entre 1812 y 1814, habiendo sobrevivido el Padre Betagh, que se había convertido en vicario general de Dublín, hasta el año1811. El Padre Peter Kenney (muerto en 1841) fue el primer superior de la nueva misión, un hombre de notable elocuencia, que cuando fue visitador de la Compañía en América (1830-1833) predicó por invitación ante el Congreso. Desde 1812-1813, fue vicepresidente del Maynooth College bajo el Dr. Murray, el obispo coadjutor de Dublín. El Colegio de Clonowes Wood se inició en 1813; Tullabeg en 1818 (ahora una casa de ambas probaciones); Dublín (1841); Mungret (escuela apostólica,1883). También en 1883 los obispos irlandeses confiaron a la Compañía el University Colege de Dublín, en conexión con la extinta Royal University of Ireland. La marcada superioridad de este colegio con respecto a los ricamente dotados Queen's Colleges de Belfast, Cork y Galway contribuyeron mucho a consolidar la pretensión de los irlandeses católicos a una educación universitaria adecuada. Cuando esta pretensión se hubo satisfecho por la actual Universidad Nacional, el University College fue devuelto a los obispos. Cinco Padres tiene ahora puestos de enseñanza en la nueva universidad, y se está disponiendo un hotel para estudiantes. Bajo la Ley de Emancipación Católica 58 jesuitas se registraron en Irlanda en 1830. En 1910 había 367 en la provincia, de los que 100 están en Australia, donde tienen cuatro colegios en y cerca de Melbourne y Sydney, y misiones en Australia del Sur.